Una historia de familia

Más de 50 años ofreciendo buenos productos y de calidad en Madrid

Nuestros orígenes

El origen de nuestro restaurante parte del año 1960, cuando un joven Belarmino Fernández Blanco, fundador de Marisquería Perlora, empezó a concebir un sueño… llevar a otros lugares la cocina que conocía a la perfección desde sus orígenes.

Su gran sueño se plasmo en 1965 con la apertura de un restaurante en Madrid, en un pequeño local céntrico de la capital ubicado en la calle Magdalena 40,  muy cerca de las emblemáticas plazas de la Puerta del Sol y la Plaza Mayor de Madrid, donde ofrecer su cocina asturiana y los mariscos de su tierra natal a todos los madrileños y visitantes de esta bonita ciudad.

Desde el principio lo tuvo claro cuál sería el nombre de su restaurante, “Marisquería Perlora“, en homenaje a la playa de Perlora, población situada entre el pueblo de Candás y Gijón, que le había marcado en unas vacaciones pocos años antes.

Esta pasión por la cocina de su tierra la ha transmitido a sus descendientes, así como su afán de superación, por la calidad y el buen trato a sus visitantes. Actualmente, y con más de 50 años mostrando con orgullo la condición de restaurante 100% asturiano, su legado continua en las manos de su hijo “Mino”, que lleva las riendas del negocio con la ayuda de cocinera experta de su madre.

Pensamos, y así nos lo hacen saber día a día nuestros clientes, que hemos creado un espacio para disfrutar realmente del tiempo, la buena compañía y la calidad de los auténticos productos de origen, la materia prima de nuestra cocina.

historia marisqueria perlora

Pescados y Mariscos
de primera calidad

Productos recibidos diariamente de origen

candas perlora

Materia Prima

Mariscos llegados diariamente desde las principales lonjas de Asturias, Galicia y Huelva. Nuestros pescados salvajes y de roca traídos desde las costas gallegas y asturianas. Y desde Santoña, las delicadas anchoas en salazón.

También son a destacar los platos de cuchara: el pote asturiano con berzas de Cangas del Narcea o nuestras verdinas preparadas de manera única. Sin olvidarnos del protagonismo del solomillo y chuletón de cebón asturianos preparados en plato de hierro fundido.

Los postres artesanales, entre los que se encuentran la tarta a la sidra o de cuajada, enmarcarán una estancia inolvidable.